martes, 24 de febrero de 2026

Bitácora 4 - Kaltxì, ma tsmukan

A veces creemos que investigar es mirar; pero en realidad, investigar es dejar que lo que miramos nos desacomode. Según mis apuntes de clase, la etnografía es una investigación que busca comprender cómo vive, piensa y actúa un grupo de personas dentro de su propio contexto. No se trata solo de describir costumbres exóticas, sino de entender dinámicas de poder, sentidos culturales y formas de convivencia desde adentro. Y aquí está la clave: desde adentro. Eso implica una observación participante (el investigador se sumerge activamente en el entorno cotidiano del grupo estudiado), diario de campo. Entrevistas, convivencia y, sobre todo, un desplazamiento epistémico. No basta con viajar, hay que mover la forma en que nos conocemos.

En la etnografía, viajar no garantiza comprensión. Puedes estar físicamente en otro país y seguir interpretando todo desde tus propios esquemas culturales. El verdadero resto es dejar de asumir que lo “normal” es universal. Ese movimiento, el desplazamiento epistémico, implica abandonar la comodidad de nuestras categorías y permitir que el grupo estudiado nombre y explique su realidad desde sus propios términos.

En este sentido, la etnografía virtual amplía este conocimiento hacia los espacios digitales. Como plantea Christine Hine, la etnografía no tiene recetas fijas: “La metodología de una etnografía es inseparable de los contextos donde se desarrolla”. En internet, el campo no es un territorio delimitado, sino que es un flujo. La interacción en este es mediada, no siempre hay cara a cara. La inmersión es intermitente, es decir, el investigador entra y sale del campo. Y el reconocimiento es parcial, porque es imposible capturar la totalidad de la red.

El caso de Louise Woodward, analizado por Hine, demuestra que la identidad en internet no es simplemente un “juego de rol”, sino una gestión estratégica y performativa. La identidad funciona como recurso de autoridad. En grupos de noticias o páginas web, las personas manejan su presentación entre representación y desvanecimiento: a veces se posicionan con fuerza y otros adoptan un tono más objetivo. Aquí vemos cómo la identidad institucional, nacional o profesional se convierte en una herramienta y en un riesgo. No es que en lo virtual “todo sea una mentira”, sino que todo es una construcción planeada.

Ahora, viajemos a Pandora…

En Avatar, dirigida por James Cameron, la etnografía se vuelve literalmente de otro mundo. Jake Sully no solo viaja a otro territorio, sino que entra a otro cuerpo. Dando paso a la primera pregunta, la etnografía y observación participante se hacen evidentes cuando Jake comienza a vivir con los Navi´s, aprende su idioma, sus rituales y su relación fuerte con la naturaleza. Especialmente cuando es aceptado en el clan Omaticaya bajo la guía de Neytiri y empieza su proceso de aprendizaje: cazar, montar un ikran o conectarse con Eywa. Allí deja de ser un observador externo y s e convierte en un participante activo.

¿Para qué se usan estas herramientas en la historia? Inicialmente, para obtener un tipo de información estratégica. Jake es enviado como infiltrado para facilitar la negociación y desalojo del pueblo Na´vi. Pero la consecuencia inesperada es que la observación participante transforma al investigador. Jake vive el desplazamiento epistémico, deja de interpretar a Pandora desde la lógica humana y militar y empieza a entenderla desde la cosmovisión Na´vi. La herramienta metodológica cambia el curso de la historia: lo que era un proyecto de dominación termina convirtiéndose en un proceso de conciencia y traición al propio bando.

En cuanto a la pregunta sobre el relativismo cultural, este se evidencia cuando Jake debe participar en el rito de conexión con el Ikran para ser reconocido como miembro del clan. En este momento, Neytiri le explica que el vínculo no consiste en dominar al animal, sino en establecer una conexión mutua, casi espiritual, donde el Ikran también “elige” a su jinete. Desde una perspectiva humana y militar, esta situación podría interpretarse simplemente como entrenamiento o domesticación de una criatura salvaje, sin embargo, dentro de la cosmovisión Na´vi el acto simboliza identidad, pertenencía y equilibrio con la naturaleza. Jake deja de entender la escena como una demostración de fuerza y la asume como un ritual cargado de sentido cultural. Allí se evidencia el relativismo cultural porque él suspende sus categorías de control para comprender el significado del rito en el marco cultural Na´vi, aceptando que sus prácticas no deben juzgarse desde parámetros externos.

Como tercera pregunta, abarcaremos cómo el etnocentrismo se manifiesta en diálogos o apartados de la película. Este se evidencia principalmente en los discursos militares, especialmente en el del coronel Quaritch y Parker Selfridge. El coronel, en su discurso inicial a los nuevos reclutas, dice algo como: “Están en Pandora, señores y señoras, respeten ese hecho cada segundo de cada día. Si hay un infierno, podrían querer ir allí de vacaciones después de un tour por Pandora.” Aquí no solo deshumaniza el territorio, sino que lo presenta como algo que debe ser conquistado y con una lógica es militar de sobrevivir y controlar.

Otro momento clave es cuando Parker Selfridge habla del “unobtanium” y reduce el territorio Na’vi a un simple depósito mineral. Cuando afirma que están “sentados sobre el depósito más grande de unobtanium en cientos de kilómetros”, está ignorando completamente el valor simbólico y espiritual que ese territorio tiene para los Na’vi. Desde su perspectiva económica, lo que no genera rentabilidad carece de importancia. Eso es etnocentrismo puro: medir otra cultura desde los valores del capitalismo extractivista.

Al responder la pregunta 4, desde un punto de vista ético, un trabajo etnográfico exige consentimiento informado, respeto y responsabilidad frente a las consecuencias de la investigación. En la película se puede observar que Jake viola dichos elementos, ya que su presencia no es transparente al inicio. La ética es fundamental porque el investigador tiene poder simbólico y narrativo. Puede representar, distorsionarse o incluso poner en riesgo a la comunidad estudiada.

Si comparamos la película con un momento de la historia universal, es inevitable pensar en los procesos coloniales en América. La llegada de potencias europeas a territorios indígenas, la extracción de recursos, la evangelización forzada y la imposición de culturas es un reflejo de la historia de Pandora.

Finalmente, la película plantea una dicotomía entre el ver/saber y el tocar/experimentar. Los científicos humanos observan a Pandora a través de pantallas y gráficos. Jake, en cambio, toca, corre y siente. Para un estudiante universitario que realiza trabajo investigativo en una comunidad, la actitud no puede ser de superioridad ni de recolección de datos. Se necesita humildad, apertura y disposición al desplazamiento epistémico.

En conclusión, la etnografía, ya sea física o virtual, no es un checklist metodológico. Es un proceso de inmersión, reflexión y transformación. Implica reconocer el riesgo del etnocentrismo y practicar el relativismo cultural. Al final, investigar no es solo ver al otro, es permitir que el encuentro con el otro nos cambie.  

-       Oel ngati kameie (Solo los verdaderos entenderán la fkn vibra)

Referencias:

·      Etnografía virtual: Vol. Nuevas Tecnologías y Sociedad (Colección). (2000). Christine Hine. https://www.uoc.edu/dt/esp/hine0604/hine0604.pdf

·      Cameron, J. (2009). Avatar [Película]. 20th Century Fox.

Isabella Melgarejo

lunes, 16 de febrero de 2026

Bitácora 3 - Dos miradas, una realidad

 Siendo muy sincera, muchas veces me da pereza hacer la bitácora, la dejo para última hora, pero hoy me senté a tomar el tiempo que merece, apagué el celular y solo voy a dejar que fluya mi mente.

Esta vez hablaremos de un tema que parece sencillo, pero en realidad tiene mucho trasfondo. La metodología cuantitativa y cualitativa. El miércoles, Cobos dividió el tablero en 2, poniendo estos términos en cada lado. Pensé que íbamos a hacer una actividad simple para iniciar, pero no llegué a pensar que de esto iba a tratar toda la clase. Mi conocimiento sobre estos temas era muy superficial, el 2+2 es cuantitativo, y el “tú eres bonita” es cualitativo, hasta ahí llegaba mi cabeza.

Las diferencias entre estas metodologías no se reducen simplemente a que una use números y la otra palabras, en realidad, representan formas distintas de comprender la realidad, formular preguntas y construir una verdad. En clase aclaré todo tipo de distinción entre estas: del lado izquierdo del tablero estaba lo cualitativo, asociado a la profundidad, la experiencia y la comprensión, y del lado derecho, lo cuantitativo, vinculado con la medición, datos, objetividad y la explicación.

Empezamos por la cualitativa, esta se caracteriza por trabajar con datos más profundos, no se interesa tanto por la cantidad, sino por la calidad de la información. Su lógica es inductiva, es decir que, a partir de casos concretos, experiencias u observaciones, el investigador construye sus interpretaciones más amplias. En esta metodología, las preguntas en las que suele centrarse son en el “¿por qué?” y en el “¿cómo?, buscando comprender los significados que las personas le dan a sus emociones y acciones.

En el nfoque cualitativo no existe una estructura rígida o predeterminada, es flexible y permite que se ajuste a diferentes contextos. De hecho, el análisis ocurre simultáneamente con la recolección de datos, es un proceso circular. Aquí, se busca explorar un fenómeno, comprender su naturaleza (in vivo), el entorno real donde ocurren los hechos. No existe un investigador pasivo, este interactúa, dialoga y construye conocimientos.

Adicionalmente, al ver el video “Introducción a la metodología cualitativa” de Eumelia Galeano, se resalta que esta perspectiva considera a todos los seres humano como sujetos capaces de pensar, producir y reflexionar. No se trata de ver a las personas como una fuente de datos, sino como interlocutores. También mencionaba que esta lógica es interactiva, es decir, se trabaja entre todos, hay intercambio y reciprocidad del conocomiento. Por ende, lo cualitativo se centra más en la comprensión que en la explicación.

Sé que puede ser “mucho texto”, pasar de “ay, son cualidades de la persona” a todo lo que acabo de decir es un poco difícil de comprender, pero espera, que no he acabado. Ahora vamos con la metodología cuantitativa.

Este proceso va ligado a los datos confiables y “duros”, como lo escribió el profe en el tablero. Su lógica es deductiva, partiendo de teorías previas o hipótesis que luego son puestas a prueba mediante la recolección y análisis de datos. Aquí la pregunta central no es tanto “¿por qué pasó esto?”, sino “¿qué ocurre y en qué medida?”. En su enfoque se intenta reducir la influencia del investigador y estandarizar los procedimientos.

A lo contrario de lo cualitativo, las categorías y las respuestas estan estructuradas previamente. El diseño es más rígido, ya que se debe definir con claridad las variables antes de iniciar la recolección de datos. Siguiendo este proceso, el análisis se realiza después de haber recogido toda la información necesaria de manera lineal, generalmente mediante herramientas estadísticas. Al comprobar las hipótesis, muchas veces los estudios se desarrollan en condiciones controladas, incluso “in vitro” (fuera del cuerpo), estableciendo relaciones de causa y efecto en poblaciones más amplias.

En el video de la Universidad de Salamanca, “Métodos cuantitativos” de Juan José Igartua, se explica que lo cuantitativo tiene una meta explicativa. Para ello, trabaja con variables dependientes e independientes, y puede incluir moderadoras o de control según su contexto. Cabe recalcar que las variables pueden ser de distintos tipos: nominales (cualitativas sin orden), ordinales (con un orden establecido), entre otras.

Igartua menciona que existen más de 60 pruebas estadísticas que permiten analizar los datos dependiendo del tipo de variable y del diseño de la investigación. Además, algo muy importante me llamó la atención y es que es posible usar técnicas de recolección de información cualitativa, como testimonios, pero analizarlos de forma cuantitativa. Por ejemplo, se pueden analizar respuestas abiertas y transformalas en categorías numéricas. También se enfatiza que la metodología cuantitativa es especialmente útil en investigaciones descriptivas y explicativas. Sin embargo, no funciona adecuadamente en fases donde lo que se busca es solo la exploración. 

 

En conclusión, aunque con Gabi y Dani, no logramos ganar el Blooket, nos quedó muy claro que lo cualitativo permite entender el sentido y la experiencia detrás de los fenómenos, mientras lo cuantitativo busca medirlos y explicarlos con precisión. No son opuestos, sino herramientas distintas para mirar la misma realidad. Entonces, si quiero saber si una clase me encanta de verdad, ¿analizo mis sentimientos como protagonista de mi propia historia, o saco una tablita en Excel y me pongo a contar pros y contras, como si fuera la persona que me gusta? 

Isabella Melgarejo


martes, 10 de febrero de 2026

Bitácora 2 - La era del registro

 Vivimos en una época en la que cualquier cosa siempre va a dejar un rastro. En mi caso, desde la primera foto que tomé en mi celular BlackBerry, hasta el último repost de Tik Tok que hice ayer en la madrugada. A esto se le llama la cultura del registro: un espacio donde cada palabra, imagen o reacción queda guardada en algún lugar de la nube. Muchísimos años antes, si llegabas a hacer algo vergonzoso, puede que a la semana la gente lo olvidaría, pero hoy, el internet se encarga de pausarlo y recordarlo cada vez que alguien escribe tu nombre en alguna plataforma.

La cultura del registro no solo se enfoca en lo digital, de hecho, también se encuentra en los diarios, cartas, en los archivos históricos, contratos o incluso en las llamadas, cada uno dejando una evidencia de algo en específico. Sin embargo, lo que ha pasado en el transcurso del tiempo es que hoy en día este fenómeno es más rápido y con una magnitud bastante fuerte.

Aquí es donde entra la ley de Kidlin, la cual formula que, si puedes escribir el problema con claridad, lo tienes medio resuelto. Muchas veces nuestra mente le da muchas vueltas a un problema, nos sentimos tan abrumados que creemos que no existe ningún tipo de solución, sin embargo, escribir obliga a que uno piense, ordenas tus ideas, dejas un registro y se convierte en algo que puedes analizar detalladamente.

Por ejemplo, una persona dice: “Quiero renunciar en el trabajo”, esa afirmación es muy general, es muy diferente si escribe: “Quiero renunciar en el trabajo porque tengo 3 trabajos pendientes y no me alcanza el tiempo, mi jefe me sigue presionando y la verdad ya no me siento tranquilo”. Teniendo esto escrito, el problema ya es más visible y concreto, por lo tanto, al plantear las causas, es más fácil encontrar una solución para este.

Pero para comprender realmente lo que registramos, necesitamos tener en cuenta 4 niveles de lectura. El primero es el nivel literal, el cual consiste en entender exactamente lo que pasa al frente de nosotros. Si alguien llega y dice “Me voy a casar”, literalmente es que esa persona se va a casar, no existe un trasfondo.

Luego está el nivel inferencial, que implica profundizar más en el mensaje. Tal vez no solo se va a casar, sino que también podemos inferir que es uno de los cambios más importantes en su vida, que está pasando por muchas emociones en ese momento y que si compartió esa información con alguien es porque quiere que este haga parte de ese proceso de vida.

El tercer nivel es el intertextual, que es cuando relacionamos un mensaje con otros contextos. Por ejemplo, si alguien publica una foto con un computador desde la playa con una frase tipo “Trabajando siempre”, se va a asociar con un trabajo remoto, donde puede trabajar desde cualquier parte.

Finalmente, está el nivel analítico crítico propósitivo, que no solo es interpretar, sino cuestionar o proponer. Así como dijo el profe en clase, es preguntarse: ¿qué preguntas me llevan más allá? Dejamos de ser un sujeto pasivo a uno activo, donde empezamos a reflexionar sobre cada cosa que pasa y su posible efecto en el futuro.

Estos niveles son muy importantes en la era de la huella digital. Todo lo que hacemos en internet va formando un tipo de “biografía” o “hoja de vida” de cada persona. A veces se cree que nadie está observado, pero en realidad el internet es como un humano más, el cual tiene una capacidad de memoria infinita.

Imaginen este caso: eres una persona adicta a las compras, y tu marca favorita es Nike, casi todo tu closet está lleno de prendas de esta marca. Por situaciones del destino, necesitas un empleo urgente y el único lugar donde hay una vacante, en un puesto muy importante, es Adidas. Con mucho optimismo aplicas al puesto, pasas tu hoja de vida y te entrevistan, pero no sabías que te iban a preguntar tu cuenta de Instagram. Sin darle mucha importancia, se las enseñas y lamentablemente, sin demorarse mucho, el entrevistador te dice: “No esperes una llamada, no estás contratado”. Inmediatamente no entiendes qué ha pasado, tu hoja de vida es perfecta y ¿solo por ver tu cuenta de Instagram te van a decir que no? Al salir de la entrevista, te das cuenta de que casi el 80% de tus post e historias son con ropa Nike, era evidente un no por respuesta. Son políticas de la empresa, esta no va a contratar a alguien que prácticamente está del lado de la competencia.

Es curioso que solo por un “me gusta”, o en este caso por usar una prenda de ropa, pueda afectar tu vida personal y profesional en algún momento de tu vida. Un like comunica muchas cosas, este puede significar “estoy de acuerdo”, “sí soy”, “quiero que otros vean que lo vi”, etc.

Cabe aclarar que una reflexión de esto no es empezarle a tener miedo a publicar en un medio digital. Significa ser conscientes de cada botón que oprimimos.

Además, la cultura del registro también tiene un lado bueno. Gracias a esta, podemos recordar buenos recuerdos, documentar experiencias, investigar temas de preferencia o simplemente aprender. Es como cuando te pones a ver tu galería de fotos viejísimas, tipo 2016, o cuando usabas filtros en Snapchat, o algún recuerdo con una persona que lamentablemente falleció o ya no se encuentra en tu vida por alguna razón.

Después de profundizar en temas tan importantes en este 2026, surge una pregunta relevante: ¿estamos usando la cultura del registro para construir la mejor versión de nosotros mismos o simplemente estamos dejando una evidencia de que estamos vivos sin pensar en qué podríamos construir?

Isabella Melgarejo


Bitácora 1- Vlogui Vloguiii de un día conmigo

Enero 28, mi primer martes de quinto semestre estudiando Comunicación Audiovisual y Multimedios. Siendo muy sinceros ese día casi no voy a la universidad, realmente no es tan fácil levantarse a las 4:30 de la mañana para ir a una clase de 7, sabiendo que en mis vacaciones me levantaba a las 9-10 de la mañana. Me acuerdo de que en segundo semestre también tenía una clase a las 7 y me prometí JAMÁS volver a tener una a esa hora, pero lamentablemente era el único horario que me servía. Ese martes saqué fuerzas de donde no tenía, me alisté y salí a esperar la ruta de la universidad. Mi amiga Gabi se va en esa misma ruta así que le escribí que me avisara cuando vinieran cerca a mi paradero y que me guardara un puesto, pero no lo logró, así que me tocó irme sola en la ruta. Llegamos muy temprano, casi 35 minutos antes de la clase, me encontré con Gabi y la acompañé a punto verde a que comprara un café, porque el frío que hace en la Sabana a las 6:30 de la mañana no se compara con nada. Al pasar unos 10 minutos llegó Nata, las tres nos sentamos a adelantar cuaderno de nuestras vidas, de chismes, típicas conversaciones de niñas después de las vacaciones. Luego de unos minutos de chisme nos dirigimos al K donde teníamos la famosa clase de Investigación Social, donde la verdad no estaba ansiosa de como iba a ser la clase, ya que el profesor es Cobos, y con el vi Teorías de la Comunicación III, y me gustó mucho sus dinámicas de la clase, por lo cual pensé que seria muy parecido este semestre.

Llegamos al salón, saludé a otras amigas y hablamos un poco hasta que llegó el profe Cobos. El profesor saludo y reconoció a la mayoría de los estudiantes por haberles dictado clase antes. Dio una breve presentación de él, y aunque solo había como 4 personas que no conocían al profe, él nos explicó una actividad para conocernos, pero pensé que iba a ser la típica actividad donde cada uno dice cómo se llama, edad, qué estudia y qué le gusta hacer, pero no. La actividad propuesta fue que cada uno en una hoja de papel dibujara algo que los represente. Le pedí una hoja a Gabi y empecé a dibujar, sí o sí quería representar el baile, ya que desde pequeña ha sido lo que más me apasiona. En el colegio, en la materia de “Artes”, estuve siempre en la clase de danzas, iba a todas las presentaciones y después estuve en varias academias de baile. Al entrar a la universidad por diferentes razones no pude seguir yendo a las clases,y aunque hoy en día no lo practico regularmente, siempre será parte de mí y en el momento que sea lo volveré a practicar, ya que es un lugar donde yo me siento bien conmigo misma y donde me puedo desahogar y despejar mi mente.

La verdad, no sabia cómo representar todo eso en un solo dibujo, tenía la mente en blanco, así que le pregunté a mi amiga Dani, que a ella tambiír le gusta el baile, por lo cual me entendería mejor. Ella me dijo que unas zapatillas, pero sentía que lo que representaba era más el ballet, y eso no me gusta, o también me dijo que podía dibujar una especie de radio pequeña, así que decidí dibujar un bafle y al lado ponerme una silueta de unos pies, pero pues yo no es que sea una experta dibujando. Pensé que cada uno iba a presentar su dibujo y explicarlo, pero en realidad el profesor los iba a recoger y a repartir aleatoriamente.

Al recibir la nueva hoj, vi dibujado un sombrero, la verdad muy lindo. El profesor nos dijo que, mediante el dibujo que veíamos, atrás de la hoja escribiéramos características de la persona. De acuerdo a lo que yo vi, era un dibujo muy delicado, por lo cual descifre que era de una mujer, tambien por el tipo de sombrero escribí que era una persona ordenada, perfeccionista y con una madurez muy alta. Cuando los volvimos a entregar, el profe empezó a mostrar los dibujos uno por uno y las descripciones respectivas. El dibujo del sombrero fue casi el último que mostró y, en efecto, la chica del dibujo mencionó que le había acertado a todas las características que había puesto, ya que el objetivo de la actividad era para sacar nuestros dotes de investigadores, por lo cual comprobé que soy excelente en eso. Por otra parte, mi dibujo le tocó a un chico, el cual sí le atinó a varias características, solo que creía que me apasionaba la música, pero en parte lo entiendo poquito un bafle se asocia más a la música que al baile.

Luego de mostrar todos los dibujos, el profesor empezó a explicar a fondo las normas de clase, las actividades que íbamos a desarrollar durante el semestre y vimos 2 videos y unas pirámides, de los cuales se enfocaban en el aprendizaje o conocimiento. (Admito que en esa parte me perdí un poco, ya que en una clase de 3 horas es muy difícil mantener la atención la mayor parte del tiempo), sin embargo, de lo que Cobos nos enseñó, y me llamó mucho la atención, fue que cuando uno quiere aprender, debe enseñar, y es totalmente cierto. Siempre que tengo que atenderme un tema o una exposición, anoto lo más importante en unas fichas bibliográficas y, sea a mis papás o a mis amigas, les empiezo a explicar los temas como si fuera una profesora, y la verdad esa metodología me ha funcionado muchísimo. Otra cosa de la que hablamos en clase fue de tener una estrategia para enfocarnos y lograr un objetivo, por ejemplo, poner la alarma lejos de la cama para pararse y ser productivo, o lo que compartió una chica de la clase, que le daba su celular a su hermana pequeña para que jugara, para así poder concentrarse en sus estudios y lo que yo hago es siempre poner mi celular en “no molestar” y dejarlo lejos de mi alcance para hacer tareas o estudiar, como lo estoy haciendo en este preciso momento.

En definitiva, esta clase puede que no sea mi favorita, pero sé que me va a aportar muchas cosas a mi vida, tanto personal como profesional, daré todo por tener un excelente desempeño. Sé que será una trayectoria agradable, si pude analizar a una persona por un dibujo de un sombrero, voy por un muy buen camino.

Isabella Melgarejo


Bitácora 13 - No es solo el sexto sentido

Muchas veces me amigas o familiares me han dicho que están bien, pero en realidad sus caras demuestran todo lo contrario. Es un sentimiento ...