sábado, 2 de mayo de 2026

Bitácora 11 - Más allá del ¿por qué?

Esta bitácora empieza un poco diferente, yo no pude asistir a la clase de esta semana porque tenia una cita médica así que me tocó preguntarle a gabi que habían hecho en clase, ella me explicó el tema de metadelos, por encima me pareció muy interesante el tema, pero al no haber ido quedé un poco perdida, así que me tocó investigar más por mi parte.

En mi opinión, uno de los mayores problemas de la comunicación es que casi nunca decimos exactamente lo que sentimos A veces por miedo, otras por pena y muchas veces porque ni nosotros mismos entendemos bien lo que nos pasa. Ahí es donde entra el famoso metamodelo del lenguaje de la Programación Neurolingüística (PNL), una herramienta que parece sencilla, pero que literalmente puede transformar una conversación incómoda en una conversación profunda y humana.


Cuando escuché por primera vez sobre el metamodelo pensé que sonaba como algo súper técnico, como si fuera un tema de robots o de detectives mentales. Pero realmente se trata de aprender a escuchar mejor y a hacer preguntas más inteligentes. Según Rodríguez (2022), “en PNL llamamos metamodelo del lenguaje a un conjunto de preguntas que, a partir de lo que dice una persona (‘estructura de superficie’), nos permiten reunir información precisa sobre la experiencia de esa persona”. Esta idea me pareció muy interesante porque demuestra que las personas nunca cuentan la realidad completa, sino versiones resumidas de lo que sienten. Por ejemplo: “Nadie me entiende”, “Todo me sale mal” o “Siempre hago el ridículo”.


Si uno lo piensa bien, esas frases son exageradas o incompletas. ¿Nadie? ¿Todo? ¿Siempre? Ahí es donde el metamodelo entra como una especie de linterna que ilumina lo que falta en el mensaje. De hecho, en los videos que vi sobre metamodelo se explica que las personas eliminan, distorsionan y generalizan información constantemente cuando hablan, por eso las preguntas precisas ayudan a comprender mejor la experiencia real del otro.


Rodríguez (2022) también afirma que “las preguntas del metamodelo nos ayudan a recuperar esa información que falta, o que la otra persona transmite de forma distorsionada”. Y honestamente, eso me pareció demasiado útil porque vivimos rodeados de conversaciones superficiales. La típica: “¿Todo bien?” Y el otro responde “Sí.”


Lo interesante del metamodelo es que enseña a profundizar sin sonar invasivo. Especialmente evitando la pregunta más peligrosa del planeta: “¿Por qué?”.


Parece una pregunta inocente, pero muchas veces pone a la gente a la defensiva. Cuando alguien está triste y uno pregunta “¿por qué estás así?”, la persona puede sentir que tiene que justificarse o defender sus emociones. En cambio, el metamodelo propone preguntas más abiertas y específicas:

·        ¿Qué fue lo que más te afectó?

·       ¿Cómo te sentiste cuando pasó eso?

·       ¿Qué ha sido lo más difícil de esta situación?

Aunque parece pequeña esta diferencia en las preguntas, realmente cambian completamente el tono de la conversacón


Algo que también me llamó mucho la atención es que el metamodelo no solo sirve para hablar con otros, sino para entenderse a uno mismo. A veces uno dice: “Soy malo para hablar en público”. Pero ¿malo según quién? ¿Siempre ¿En todas las situaciones? Tal vez no eres malo, tal vez una vez te pusiste nervioso y tu cerebro decidió dramatizar como protagonista de telenovela.


La PNL explica que “las personas no responden a la realidad, sino a las percepciones que tienen de la realidad haciendo representaciones (mapas) de la misma” (Metamodelo de la PNL, s. f.). Eso significa que cada persona interpreta el mundo de manera diferente según sus experiencias, emociones y creencias.


Y eso me recordó algo muy real: muchas veces las personas no necesitan consejos, necesitan sentirse escuchadas de verdad. La escucha activa es fundamental dentro de la PNL porque permite captar no solo las palabras, sino también emociones, silencios y gestos. Muchas veces alguien puede decir: “Estoy bien” (pero con cara de meme triste, voz apagada y mirando al piso).


Precisamente, el metamodelo ayuda a evitar esas respuestas automáticas y obliga a estar presente en la conversación. Como afirma Accresio (2017), “el Metamodelo del Lenguaje es un conjunto de preguntas que nos ayudan a indagar a fin de obtener la información que no es plasmada en la comunicación”. También explica que “hablar no cuesta nada y sin embargo, las palabras tienen un enorme poder: evocan imágenes, sonidos, experiencias, emociones y sentimientos en el otro” (Accresio, 2017).


Para documentar esta experiencia decidí hacer una entrevista usando el principio de no preguntar “¿por qué?”. Tuve una charla con mi amiga Angela que en estas semanas ha estado muy triste porque su hermano se fue a vivir a otro país.


Primero empecé preguntándole ¿Cómo se habia sentido estos días? Ella se quedó callada unos segundos y respondió que habían sido raros porque la casa se siente vacía. En vez de decir “¿por qué te afecta tanto?”, le pregunté: ¿Qué es lo que más notas diferente en la casa? Ella dijo que era el silencio, ya qur su hermano hacía demasiado ruido. Según ella parecía NPC dañado cantando reggaetón a las 2 de la mañana. Nos reímos un poco, pero ella seguía con un poco de tristeza en sus ojos.


Luego pregunté: ¿Qué momento del día se te hace más difícil? Me respondió que era en la noche, porque antes hablaba mucho con el antes de dormir.


La conversación siguió fluyendo naturalmente. No tuve que presionarla ni buscar explicaciones. Simplemente las preguntas la ayudaban a expresar cosas que tenía guardadas.


Ahí fui entendiendo que, si hubiera preguntado, ¿por qué estás tan triste?, tal vez ella habría respondido algo corto como: porque extraño a mi hermano. Y hubiera sido un poco más difícil seguir la conversación.


En conclusión, el metamodelo no es simplemente una técnica rara de comunicación. Es una forma de entender mejor a las personas y de comunicarse con más empatía. Enseña que detrás de cada frase existe información oculta, emociones no dichas y significados personales. También demuestra que las preguntas tienen poder, pueden cerrar a alguien o ayudarlo a abrirse.


Y honestamente, después de practicarlo, entendí algo muy simple pero muy cierto, muchas veces las mejores conversaciones no nacen de tener grandes consejos, sino de hacer preguntas correctas y escuchar de verdad. Porque al final, todos queremos sentir que alguien entiende nuestro “mundo”, incluso cuando nosotros mismos todavía estamos intentando descifrarlo.


Referencias:

·       Accresio. (2017, 18 mayo). PNL: metamodelo del lenguaje - accresio. Accresio. https://accresio.com/pnl/metamodelo/

·       Rodriguez, J. M. (2022, 2 marzo). La comunicación humana. El metamodelo del lenguaje. PNL Barcelona. https://www.pnlbarcelona.com/la-comunicacion-humana-metamodelo-del-lenguaje/

·       Metamodelo de la PNL. (s. f.). https://www.pnl.org.mx/metamodelo.html

 

Isabella Melgarejo

 


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